Rental Family

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Dios está en todas partes, incluso dentro de uno mismo. ¿Qué puede hacer uno mismo por el prójimo? Hoy la necesidad social estriba en ser más empáticos y compasivos. De esto trata esta película. 

Dirigida espléndidamente por Hikari. Una película muy amena, familiar, entrañable, emotiva y compasiva. Escrita por Hikari y Stephen Blahut. La edición de esta película me fascinó. Es una producción impecable, y al servicio de enaltecer la figura de Brendan Fraser ahora como el gran actor consolidado después de ser acreedor al premio Oscar. 

Y es que Fraser se explaya en su labor actoral, porque este es de por sí un personaje histriónico. Fraser interpreta como actor a un actor que se busca la vida haciendo lo que le gusta, y descubre nuevos umbrales espirituales. Estamos interpretando personajes, estamos interpretando roles, y todo rol va en función al de amar. La historia trata de un actor norteamericano que radica en Tokyo buscando nuevas oportunidades para su crecimiento profesional. De pronto, ante la situación adversa de sus ingresos para seguir viviendo y subsistiendo en Tokyo, acepta un trabajo en una agencia de renta de miembros de familia que tienen que interpretar los actores para ayudar a gestionar emociones de los clientes. Aspirar a que un padre ausente pueda volver a estar simbólicamente en la boda de su hija, o por no haber podido hablar con una pareja que se desapareció, todas estas interpretaciones funcionan para gestionar las emociones y resolver cognitivamente situaciones que no han tenido asimilación. Y es que recuerden, desde mi propia labor de consultor recuerdo siempre que una conciencia evoluciona de dos formas, asimilando experiencias y cerrando ciclos. Hay ciclos abiertos que deben ser tratados de forma profesional, con educación y encuadres terapéuticos. Ahora bien, escuché que a Brendan Fraser le interesó este proyecto porque en efecto, en Tokyo mucha población está renuente a ir a terapia, no hay cultura terapéutica, y al contrario hay mucho prejuicio, y estigmatización, por lo cual han cobrado auge este tipo de servicios, de mejor actuar o montar una escena necesaria para la percepción de una persona y evocar así resolver actuar lo necesario para poder comprender qué pasa con las emociones, ordenarlas y poder seguir adelante. Esto nos pone de relieve la fundamental importancia que tiene ordenar la vida por el lugar correcto, el de adentro. La vida no se arregla por fuera, se arregla por dentro. Y además, hoy por hoy, también tenemos esta situación paradójica, que en ciudades con tremendo avance tecnológico y de gran infraestructura, que concentra multitudes, hay una demanda exhaustiva por poder aprender qué hacer por la autogestión emocional, dejar atrás la ignorancia de nuestras emociones, poder reconocerlas y conducirlas con propiedad y conciencia para elaborar el proyecto de vida que queremos. 

Una película fascinante, importante, emotiva, compasiva y muy humana. 

Súper recomendable 


Erick Xavier Huerta


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