One Battle After Another
One Battle After Another
Dirigida espléndidamente por Paul Thomas Anderson. Escrita por Paul Thomas Anderson y Thomas Pynchon. Protagonizan Leonardo DiCaprio, Sean Penn y Benicio Del Toro.
Una película espectacular, donde Paul Thomas Anderson aborda una visión que aglutina varias técnicas hechas por grandes directores de cine, pero el compendia todos esos recursos al servicio de contar esta historia, que nos cuenta, entre otras cosas, en qué situación estamos. Muchos recursos en tomas secuencia, planos contemplativos, horizontes, que hemos podido ver en otras películas y aquí se compendian. Hay verdaderamente un juego muy bueno en la dirección de Anderson técnicamente.
La película plantea una situación de estrés geopolítico, donde Estados Unidos de Norteamérica padece sus propias crisis a nivel interno. En esta crisis social interna, hay levantamientos, hartazgo, y gente que solo busca el conflicto.
Después de 16 años resurge una amenaza, a un grupo de ex revolucionarios que se reúnen a rescatar a la hija de uno de los suyos.
Teyana Taylor hace una interpretación monumental como Perfidia Beverly Hills, joven, harta, revolucionaria. Pero se pierde viviendo su misión existencial inmersa en el conflicto. Ya no sabe cómo ser, se volvió presa de su personaje. Perfidia sostiene una relación sentimental con Bob (Leonardo DiCaprio).
Leonardo DiCaprio brinda una de sus actuaciones más divertidas y poderosas, como Bob, que es un joven que por sus propias características, de pronto accede a luchar por la revolución, más que su pareja resulta ser la gran líder del movimiento. Sin embargo, giros inesperados vendrán cuando Perfidia cruce límites con un militar, Steven J. Lockjaw, interpretado monumentalmente por Sean Penn.
La película aborda las situaciones críticas en las que nos encontramos hoy por hoy en los Estados Unidos de Norteamérica. Habla de la necesidad de liderazgos que promuevan la inclusión. Habla de que a pesar de que haya una supremacía blanca tratando de comandar los destinos del mundo y subyugar el avance de latinoamericanos y afroamericanos, el pueblo acaba organizándose y es resiliente frente a cualquier adversidad, hay organización abajo para poder salir adelante. Abajo también hay creatividad. Mientras hayan autoridades que no quieren ser representantes de la gente, del pueblo, el pueblo mismo se organizará para salir por sus propios medios adelante.
Decir que Benicio Del Toro como Sensei Sergio está igual de espectacular que DiCaprio y Penn.
Habla de la hipocresía social, cuando unos tratan de ser parte del club privado de privilegios de la raza supremacista, y a la vez no puede estar sin querer y adorar a lo que se prohíbe en las altas esferas que secuestraron el poder para reinar a su antojo destinos económicos y ordenar a su antojo a la sociedad. No puedes controlar.
La película aborda todos estos temas sociales, pero aborda uno mucho más importante. El mensaje más importante y valioso que tiene la película es que la vocación de padre es una vocación que se descubre, que se asume y que se implementa, con todo el amor. Esto es lo que representa el gran personaje de Bob (Leonardo DiCaprio). Y lo que vale más la pena es observar este reencuentro entre padre e hija, la mirada de Bob de poder estar de nuevo con su hija.
Conmovedora, justa, profunda y trascendente. Una película sumamente divertida.
Erick Xavier Huerta Sánchez

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